Golpes, heridas y hemorragias
Curar un golpe o una herida, decir por el color y la salida de la sangre qué hemorragia es y cortarla: presión, torniquete entre la herida y el corazón o taponar la nariz.
Términos
- Cura de heridas
- Antes de cualquier cura, limpiarse (y si es posible desinfectarse) las manos y desinfectar el material de cura (agua hervida unos 20 minutos o alcohol). La herida se trata por orden: limpieza (retirar la suciedad y los objetos extraños) → solución antiséptica → sutura, si es necesaria → vendaje.
- Contusión
- Lesión por un golpe violento de una parte del cuerpo contra algo de cierta consistencia, sin herida en la piel; la sangre derramada bajo la piel forma el hematoma (moratón). Se trata con compresas frías y dejando en reposo la zona.
- Hemorragia interna
- La sangre se vierte hacia el interior del cuerpo. Requiere tratamiento especializado: trasladar de inmediato al accidentado a un centro hospitalario.
- Hemorragia arterial
- La sangre, de color rojo vivo, mana a emboladas coincidiendo con el bombeo del corazón. Se comprime la herida y, si no deja de manar sangre, se aplica un torniquete. La presión se hace en el acto, aunque sea con los dedos o una compresa, entre el punto sangrante y el corazón, sobre el hueso o un plano duro, con fuerza para vencer los latidos.
- Torniquete
- El manual del curso lo presenta como último recurso si la presión no contiene una hemorragia de un miembro: entre la herida y el corazón, con material ancho. El manual aconseja frío para el dolor y recoge una pauta antigua de aflojarlo cada 15 o 20 minutos, con un límite de tres horas. Esta pauta temporal no es una instrucción de primeros auxilios actual. En una emergencia real, Cruz Roja Americana indica no aflojar ni retirar el torniquete: debe hacerlo personal sanitario.
- Hemorragia venosa
- Sangre de color rojo oscuro que sale de manera continua, sin emboladas. Basta con un apósito estéril y un vendaje discretamente compresivo.
- Hemorragia nasal (epistaxis)
- Sentar al tripulante con la cabeza inclinada hacia abajo y taponar la hemorragia: que se suene fuerte la nariz y apretarla con un pellizco entre los dedos, manteniendo la presión unos minutos; si no basta, taponarla con una venda estrecha empujándola con algo duro (un bolígrafo), sin rozar las paredes de la nariz.
- Hemorragia capilar
- Si no es muy cuantiosa, en muchas ocasiones se solventa con los propios mecanismos de la coagulación de la sangre. Sale de los vasos más finos (capilares) y en poca cantidad: unas gotitas en la piel.
- Hemorragia
- Salida de la sangre fuera de sus conductos habituales (venas, arterias o vasos sanguíneos) por rotura de estos. Puede ser interna (hacia el interior del cuerpo) o externa (a través de una herida, la boca o las fosas nasales); las externas son arteriales, venosas o capilares. Ante una hemorragia externa, lo primero es observar si lo dañado es una vena o una arteria.